Dos pulseras y dos anillos. Delgados, huesudos. Ni demasiado grandes ni demasiado pequeños. Convenientemente cuidados y aceitados. Uñas perfecta y permanentemente acicaladas con un tenue tono porcelana, tanto en invierno como en verano.
Preferiblemente descalzos, casi siempre descalzos. Cuando no es posible o cuando las inclemencias del tiempo lo impiden, sandalias con las tiras justas y necesarias para abrazarse a ellos, zapatos de todos los colores, tacones imposibles.
Su único vicio reconocido, hundirse en la arena húmeda en las noches de verano.
Pisando fuerte.
Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca habÃa visto, escarbando dÃa a dÃa para encontrar su camino. Ya lo decÃa Mozz: Oh darling, it's all for you ...

17/11/2005 at 7:13 Permalink
¿Quién no quiere hundirse en las noches de verano? Hundiser en paraisos
17/11/2005 at 18:10 Permalink
UHMMM !!! y…
¿cómo huelen?
¿cómo saben?
¿y qué tacto tienen?
¿suaves?
¿son de confianza?
¿te responden cuando hacen falta?
¿te llevan a dónde quieres ir?
descalza?… aún no has encontrado tus zapatitos rojos mágicos ??.
PD: ADORABLE no paso la entrevista. Falta de experiencia.
17/11/2005 at 22:33 Permalink
Lo del olor me lo ha pisado Mizerable. Lo del sabor… lo del sabor no se me hubiera ocurrido nunca, mira tú por donde.
21/11/2005 at 0:22 Permalink
Hijo, para hundirse en esos paraísos, son mejor cuatro pies que dos…
Mizerable, los pies huelen a pies bien cuidados… a lo que saben no lo sé, pero hasta ahora no he tenido queja. Y sí, parece que ahora me van llevando donde quiero estar. No me van haciendo falta los zapatitos rojos
Malatesta, recomendación: aprende a qué saben unos pies. Te estarán agradecidos.
Besos.