Te oigo y eres tan real como mis propias manos, tan cercano como esta piel que se aferra a ti.
Tu risa, tus cambios de voz, los mimos de tus palabras que me acarician la espalda y se trenzan en mi pelo.
Te oigo y me tienes asida a tus brazos.
Te oigo y te descubro en cada guiño, en cada gesto.
Te oigo y te siento.
Te acercas a mÃ. Nos sobra el tiempo.
Tu risa, tus cambios de voz, los mimos de tus palabras que me acarician la espalda y se trenzan en mi pelo.
Te oigo y me tienes asida a tus brazos.
Te oigo y te descubro en cada guiño, en cada gesto.
Te oigo y te siento.
Te acercas a mÃ. Nos sobra el tiempo.

Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca habÃa visto, escarbando dÃa a dÃa para encontrar su camino. Ya lo decÃa Mozz: Oh darling, it's all for you ...

19/12/2005 at 14:21 Permalink
Afortunado debe sentirse el receptor de tan hermosas palabras. Muy afortunado
19/12/2005 at 18:25 Permalink
Y algunos pensando en el 22 de Diciembre.
No te oigo, pero al leerte los pelillos de punta.
Eso si, la ilustración…fría.
19/12/2005 at 19:01 Permalink
Pocas carcias más suaves que las de las palabras.
Precioso Ana.
20/12/2005 at 8:05 Permalink
Perdería la ilegitimidad por pertenecerme la mitad del texto. Y no digo por todo él entero.
20/12/2005 at 10:30 Permalink
Percepción auditiva en un mundo cada vez más predominantemente visual… La experiencia estética completa ha de ir desde la vista al tacto, pasando por todos los sentidos…
20/12/2005 at 20:20 Permalink
excelente post. Sin palabras