De nuevo sentada en la orilla de tu propia memoria, esperando la marea que arrastre los restos de este nuevo naufragio. ¿Cuántos han sido hasta ahora? ¿Tres, cuatro? Da igual, todos han tenido el mismo resultado: trozos de ti misma navegando a la deriva por mucho tiempo, sentirte como el amotinado abandonado en la isla, la terrible secuela del miedo a volver a enrolarse, a volver a acercarse al mar simplemente.
El diario de a bordo convertido en el suma y sigue de los desastres. Cuando crees el mar en calma, cuando parece que esta travesÃa te llevará a buen puerto, al doblar el primer cabo la tempestad embravece las aguas y ya no hay salvación posible. No hay botes, no hay salvavidas y el capitán es el primero en abandonar la nave.
La tormenta pasa, el mar vuelve a su apacible quietud, pero ya nada vuelve a ser lo mismo. Del navÃo sólo quedan los pecios hundidos, de tu empresa tan sólo el dolor del fracaso. Y tú vuelves a sentirte, otra vez, como un mascarón de proa encallado en la playa.

Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca habÃa visto, escarbando dÃa a dÃa para encontrar su camino. Ya lo decÃa Mozz: Oh darling, it's all for you ...

31/03/2006 at 7:43 Permalink
Pero lo que vives el tiempo que navegas, no te lo quita nadie…
A veces, merece la pena arriesgar; el miedo…siempre está ahí…
Besitos
31/03/2006 at 9:00 Permalink
Después de la tempestad siempre viene la calma, y a veces, tras los naufragios, los tesoros quedan ocultos, o tendidos en la playa, para que alguien los descubra…
31/03/2006 at 12:27 Permalink
¡¡¡Brezo transformada en Sergio Prim!!!! Bárbaro. Es una ficción ¿No?
31/03/2006 at 17:15 Permalink
Ana, el capitán es el último en abandonar el barco…
Un beso.
01/04/2006 at 15:01 Permalink
Los trozos de ti que han quedado se han de impregnar a alguien más y podrás estar contenta de compartir tu esencia.
Besos
01/04/2006 at 17:43 Permalink
Si leo bien, creo que no me gusta lo que leo.
=(
Bzoz.
01/04/2006 at 18:33 Permalink
Capitanes no sé si tendrás, pero un grumetillo en la bodega de embarque está siempre acechando
01/04/2006 at 19:02 Permalink
Hay quién sabe escribir y lo demás a disfrutar leyendo. Muy lejos está de Sergio Prim, aunque tiene toda su poética.
01/04/2006 at 20:01 Permalink
Ops! Siento el malentendido. Por supuesto que era ficción, sólo un ejercicio para conocer mi capacidad de desligar sentimiento de escritura.
Este crucero continúa y continuará por muuuucho tiempo, con su grumete que es capitán y una servidora.
No, Ilocalizable, no soy Sergio Prim, como dice Beaumont, ni Gopegui (qué más quisiera) ¿Eres tú Maravillas Gea?
02/04/2006 at 20:47 Permalink
Una ficción preciosa. Tiene música.