Una atalaya de color rosado. Un paseo en la noche desde una estación lejana. Una cartera roja. Una puerta verde que no se abre. Voces, luz en la cima. Santo y seña. Un joven, dos chicas y la música que los envuelve. Es un cumpleaños y yo parece que recién llego de la guerra. Una [...]
Archive > Mayo 2006
Déjà vu.
Si el dueño del tiempo, ese viejo andrajoso con cara de niño viniera un día a proponerme un déjà vu eterno, quizá aceptaría con la única condición de poder escoger mi propio día de la marmota.
Así, para quedarme atrapada en el tiempo elegiría una tarde de sábado. Tendría que ser, eso [...]
Hermana.
Las hermanas mayores son como madres en pequeñito que en lugar de reprendernos las faltas nos esconden travesuras infantiles. Son cónsules ante nuestros padres, dirimidoras de conflictos, negociadoras en ciernes.
Las hermanas mayores nos van descubriendo los misterios de la vida. Son pozos de experiencia compartida, nos abren puertas y nos enseñan caminos.
[...]
Lectores.
¿Quién lee para llegar al final, por deseable que éste sea? ¿Acaso no hay ocupaciones que practicamos porque son buenas en sí mismas, y placeres que son absolutos? ¿Y no está éste entre ellos? A veces he soñado que cuando llegue el Dia del Juicio y los grandes conquistadores y abogados y estadistas vayan a [...]
Ángeles.
Juan es un hombre sencillo. Vive en una de las pedanías que hay en esta provincia y hace años trabajaba en una fábrica en la que tenía asignado, en exclusiva y por voluntad propia, el horario de noche. La única razón que Juan esgrimía para autocondenarse a ese turno era que durante el día había [...]
Durmiendo.
Uno cincuenta por dos. Cien por cien algodón. Cincuenta por ciento pluma, cincuenta por ciento plumón. Añil rebajado al cincuenta por ciento. Añil rebajado al setenta y cinco. Blanco. Veintiún grados. Aroma de canela. Ropa sobre una silla. Tintineo de alabastro blanco a la brisa de poniente. Dos espejos. Botellas azules, botellas ámbar. Libros. Luz [...]

Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca había visto, escarbando día a día para encontrar su camino. Ya lo decía Mozz: Oh darling, it's all for you ...