
Todos vosotros conocéis la profunda melancolÃa que nos sobrecoge al recordar los tiempos felices. Esos tiempos que se han alejado para no volver más y de los cuales estamos más implacablemente separados que por cualquier distancia. Y las imágenes de la vida son más seductoras todavÃa vistas en el reflejo que nos dejan, y pensamos en ellas como en el cuerpo de una amada difunta que reposara bajo tierra y que de pronto se nos apareciera, como un luminoso espejismo. Una y otra vez nos entregamos a nuestros sedientos ensueños y tratamos de revivir el pasado, deteniéndonos ante cada uno de sus pormenores y de sus detalles. y cuando tal hacemos nos parece que nunca hemos sabido apurar las posibilidades de la vida y del amor, pero nuestro arrepentimiento no puede hacer emerger lo que en definitiva se ha hundido para siempre en la nada. ¡Ojalá que este sentimiento fuera una lección que pudiéramos tener presente en cada momento de felicidad!
Y el recuerdo es todavÃa más dulce cuando se refiere a unos años de felicidad que terminaron de una manera súbita, inopinadamente. Únicamente entonces nos percatamos de que para nosotros, los humanos, ya es una suerte vivir en nuestras pequeñas comunidades, bajo un techo apacible, gozando de amables conversaciones y siendo cariñosamente saludados por la mañana y por la noche. Pero, ¡ah!, siempre es demasiado tarde cuando nos percatamos de que con todo ello el cuerno de la abundancia se volcó generosamente sobre nosotros.
Ernst Jünger, Sobre los acantilados de mármol.
Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca habÃa visto, escarbando dÃa a dÃa para encontrar su camino. Ya lo decÃa Mozz: Oh darling, it's all for you ...

22/09/2006 at 7:51 Permalink
Con cierta frecuetncia nos damos cuenta demasiado tarde de lo mucho que podíamos haber disfrutado a veces y no lo supimos aprovechar, y a pesar de todo, ni aún así, aprendemos.
22/09/2006 at 10:40 Permalink
como decía cierta canción que hablaba de baules, recuerdos y de q cualquier tiempo pasado parecia mejor… cantaba muchas cosas
22/09/2006 at 11:46 Permalink
Añoro ciertas vivencias del pasado, y sobre todo a cierta gente. Pero ahora estoy en la mejor época de mi vida. Ahora toca aprehender y empaparme de este tiempo.
22/09/2006 at 11:55 Permalink
Al final todo me parece tan efímero…
22/09/2006 at 17:00 Permalink
Bueeenas…
25/09/2006 at 6:47 Permalink
Cada vez que nos pones un trocito de libro, apunto el título y lo pongo en la lista de “pendientes”… Y es que eliges tan bien los fragmentos…
Un beso
25/09/2006 at 10:57 Permalink
Con lo facil que es repartir lo que se tiene; abrazos, manos, ideas, voces, agua, abrigo, saludo, amistad, sonrisa…
Y lo que no se tiene, porque se busca donde no está… ?
25/09/2006 at 22:21 Permalink
ains… esos dulces recuerdos… esos saludos por la mañana y por la noche… ains… precioso!!
miles de besitos guapa!!
26/09/2006 at 16:15 Permalink
Lo bueno es vivirlo bien y disfrutarlo, porque nada es eterno…Un bellísimo escrito. Besos
26/09/2006 at 21:48 Permalink
Pues yo normalmente soy muy consciente cuando estoy feliz. No espero a pasear en los paraísos perdidos.
Pero claro, también tengo mis momentos de nostalgia y algunos bastante agudos para obviarlos, quizás algunos recuerdos me pesan más que otros. Demasiado.
Besetes y recuerdos.
27/09/2006 at 8:09 Permalink
¿Siempre es demasiado tarde? No siempre, al menos hoy dejándome leer esto has hecho que no sea demasiado tarde
Besitos
27/09/2006 at 8:40 Permalink
Estimada Anita: te invitamos a conocer y presentarle a tus congéneres el blog de nuestra Revista Descontexto (http://descontexto.blogspot.com), si es que llega a ser de tu agrado, claro está. Cariños, un beso y mucha suerte.