La mía, más que santa, será divina.
El invierno se alarga demasiado, robándole días a una tímida primavera, y ya puedo oír a mis pobres huesos, pidiéndome a gritos, un poco de sol.
Sólo piden clemencia y algo de calor.
Ilustración y texto de “Los Cuentos de la Energía” del Doctor Cohainio (1889), desde http://blogs.ya.com/pindiar1889/
Lo siento. No he sido capaz. Por más que lo he intentado, por más que me he devanado los sesos buscando la solución, no ha podido ser.
He probado con el Evoca, con el Youtube, con los vídeos de Google y con Metacafé. He tanteado también el Caspost, pero nada.
Quizá es que yo soy muy torpe. [...]
Tengo una noche de verano prometida, cuando ya no sea el tiempo de los aeropuertos, en la que bajar contigo a la playa y, quitándome las sandalias, hundir mis pies en la arena mojada mientras te beso y te beso.
En esa noche de luna prometida, en la que ya no será el tiempo de [...]
No era la niña más popular del colegio, ni siquiera de su clase. Aunque en casa era traviesa –un trasto, según su madre-, fuera se mostraba tímida y dócil. O eso parecía, a ojos de los extraños, su naturaleza observadora. Quizá por ello, sumado a que sus hermanas eran o demasiado mayor o demasiado pequeña [...]
No soy yo mucho de ir a la iglesia. Casi exclusivamente en BBC (bodas, bautizos y comuniones, como los servicios de catering), y aún así, con reservas. Por ejemplo, en la última boda, una vez satisfecha la curiosidad inicial de asistir a una misa en catalán, para lo que me bastaron exactamente siete minutos [...]