Veo poco la tele. De verdad, no de boquilla. Y no, no veo los documentales de la dos, porque casi siempre me aburren soberanamente. Mis sesiones televisivas se reducen a la hora del almuerzo1, que es cuando aprovecho para ver de «Sé lo que hicisteis…» lo que va desde mi primer bocado hasta que rebaño el plato.
También veo alguna serie. Los primeros capítulos. No aguanto más, porque las cadenas, sobre todo las de pago, tienen la bonita costumbre de engolosinarte durante semanas con unos trailers de lo más sugerentes de sus nuevos estrenos. Luego, llega el día señalado, te tragas toda la publicidad del mundo y consigues ver el capítulo. Y normalmente pasa que te engancha. Pero claro, esto no es Jauja. Para la siguiente semana, te ponen de nuevo el primer capítulo por si te lo perdiste y luego el segundo, con lo que te vas a dormir a las tantas. Para el quinto, ya te han programado el día antes un maratón con todos los capítulos emitidos. A partir de aquí, alguna cadena de las de toda la vida, las de siempre, las normales, ya ha comprado también los derechos de emisión, y claro, también te ponen todos los capítulos a la vez para cogerle la vuelta a la cadena de pago. Y ésta, como ha jurado por sus muertos que ellos son los primeros, pues cambian el día de emisión y ponen capítulo doble. Entonces termina la temporada, y mientras comienza la nueva, van repitiendo capítulos sin orden todos los días a cualquier hora. Y tú ya no sabes lo que has visto y dónde, porque llegados a este punto, también hay alguna cadena autonómica que pone la misma serie. Y ahí tienes a la pobre Patricia Arquette echando más horas en la tele que los mismísimos Juan Y Medio y Ramón García juntos.
Así que ya paso. Empecé esta caza y captura con Perdidos. Empecé a verla tarde, y con ese baile de capítulos (capítulos que además no se caracterizan, precisamente, por tener una historia lineal) me hice un jaleo de dos pares de narices. Así que acudí a la mula (shhhhhhh!! ¿quién ha dicho eso?) y me bajé (¿quién está ahí?) toda la temporada. Y lo mismo hice con las siguientes, éstas ya en versión original, lo cual también es de agradecer.
El otro día vi los primeros capítulos de Dexter. Ya tengo toda la primera temporada. En cuanto la vea y la borre, iré a por la segunda, que ya está en la red. Por que, decidme… ¿no es inquietante hasta su cabecera?
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1 Nota para un próximo post.
Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca había visto, escarbando día a día para encontrar su camino. Ya lo decía Mozz: Oh darling, it's all for you ...

12/12/2007 at 22:12 Permalink
Y tanto. Como que los muy … de la 2 me acaban de sustituir Perdidos por un partido de fútbol inglés. Anda paya, pásame la 3ª temporada el próximo desayuno. Pa mi churumbeles, paya.
12/12/2007 at 22:34 Permalink
A la hora del almuerzo!!! ¿Qué trabajo tendrás tú para irte a las once de la mañana a ir a ver la tele.
13/12/2007 at 1:31 Permalink
Más que inquietante. Tienes razon, yo no tengotele de pago,pero ya me canse de tanto baile de programas, repeticiones y bailes de programas, publicidad. Paso de tele salvo excepciones. Un beso
anamorgana
13/12/2007 at 19:05 Permalink
Nada, nada. Todos a hacer caso a Casciari, que en Espoiler nos educa muy bien. La cabecera de Dexter es buenísima. A ver si me pongo ya a verla, que tengo unas ganas…
Saludos.
13/12/2007 at 22:07 Permalink
la verdad… me gusta más aquí que en A dos metros bajo tierra… está hasta más buenorro y to…
13/12/2007 at 23:21 Permalink
¡Hostia, es verdad, es David, el hermano homosexual de Six Feet Under!
16/12/2007 at 13:23 Permalink
Yo tampoco veo la tele, así que cuando leo un post sobre el tema, ando siempre un poco perdida. Un beso.