Suena el despertador. Te levantas. Madrugas por absoluta obligación, ya que la devoción te la dejas enganchada a ese pico doblado de la funda nórdica que, coqueto y tentador, te permite entrever el hueco todavía caliente de la cama que acabas de dejar. Te diriges a la cocina sin tropezar sólo gracias a que a esta hora el piloto automático te funciona mejor que tú misma, y con una increíble destreza logras poner en marcha la cafetera, aunque quizá sería mejor si le pusieras café dentro. Entras en el cuarto de baño y pisar al gato te recuerda que has de ponerle de comer antes de que te salte al cuello.
Ya estás delante del espejo. Con el medio ojo que has conseguido abrir contemplas la imagen misma del deseo: del deseo de salir corriendo. Porque el pelo, ni cardándolo conseguirías ese volumen, las ojeras ya las quisiera para sí la vecina gótica del tercero. Te desnudas pensando que menos mal que te acordaste de encender el calefactor y ajustando la ducha a sólo dos grados por debajo de la temperatura de escaldamiento de tu piel, entras en ella. Y entonces piensas que si dios existiera, se manifestaría a través de una alcachofa de ducha. Le pides perdón por todos tus pecados a la ministra de medio ambiente y juras peregrinar al contenedor de vidrio como penitencia a ese minuto que vas a dejar que el agua caliente simplemente caiga sobre tu cabeza y resbale por todo tu cuerpo. Te estiras, giras sobre ti misma, con los ojos cerrados, saboreando el momento. Sientes como el pelo se empapa y va chorreando a su vez el agua y agradeces esa caricia sobre tu espalda. Champú ultra nutriente, gel hiper tonificante y un guante de crin para terminar de despertarte. Y de nuevo el agua cayendo sobre ti y tú inventando un jironcillo de espuma sobre un hombro para demorar el cierre del grifo. Cuando sales, antes de envolverte en tu mullida toalla amarilla, tu piel todavía humea y tu cuarto de baño se ha convertido en la ribera del Támesis. Te sientes nueva, despierta. Y ya, un día más, estás dispuesta a comerte el mundo.

Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca había visto, escarbando día a día para encontrar su camino. Ya lo decía Mozz: Oh darling, it's all for you ...

11/03/2008 at 14:44 Permalink
Somos clónicas excepto en:
1) no escribo ni la mitad de bien que tú
2) enciendo el calefactor y abro la ducha antes que los ojos
3) mi toalla es vulgarmente beige
4) una vez nueva y despierta le meto un bocaete al mundo, comérmelo…si es viernes!
11/03/2008 at 15:10 Permalink
Mi albornoz también es amarillo… pero no podría describir tan bien como tú el momento del madrugón
11/03/2008 at 15:37 Permalink
Entonces la recuperaste, no? Genial tu narración de los primeros momentos del día. Aunque, por un momento, creí que ibas a hablarnos del aquel famoso “Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. Para mí el mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor.” de la maravillosa American Beauty.
Besos!
11/03/2008 at 15:40 Permalink
¿No tiene prólogo este texto?
11/03/2008 at 16:02 Permalink
Queridísima endora:
* Escribes así y más.
* Yo los ojos, antes que la ducha, al menos la mitad. Otra cosa es que vea…
* La toalla amarilla ya tiene una historia en este blog.
* La intención de comerme al mundo dura… hasta que él me devora a mí
Phoebe, quién nos iba a decir que el amarillo iba a ser el uniforme de las malísimas
Miguel, hombre, que no quiero que me cierren el blog. La toalla la encontré aquí:
http://ampharou.com/2007/05/07/comunicado/
Yoyomismo, el prólogo es el mejor despertador que se pueda encontrar. Y la semana que viene le ponemos el epílogo, okis???
Besines pa tos
11/03/2008 at 17:56 Permalink
Al final conseguiste rescatar la toalla amarilla okupa!
11/03/2008 at 18:37 Permalink
¡Y EL FRÍO QUE HACE DETRÁS DE LA MAMPARA!
11/03/2008 at 21:22 Permalink
“las ojeras ya las quisiera para sí la vecina gótica del tercero” ja, ja, ja.
Yo soy de ducha nocturna, para dormir limpito y relajadito. A veces me he duchado también por la mañana, por eso de despertarme, pero creo que ducharse dos veces al día, además de un despilfarro, no es muy sano.
11/03/2008 at 23:10 Permalink
Caminante, y no solo la recuperé, sino que ya está totalmente restablecida
Carmeli, jija, es que tú eres de la de los ojos cerrados hasta que no entras en la ducha y no aciertas a encender el calefactor
Malatesta, yo es que sin una ducha y un café por la mañana no consigo ser persona. Cuando me he duchado por la noche, he repetido por la mañana. Eso sí, entonces a la penitencia le añado reciclaje de papel
Besitos!!
12/03/2008 at 0:49 Permalink
Ayy Anita, tú y tus post…
Yo también me doy un regaderazo en la noche, con agua fría (no sé porqué, costumbres tal vez), porque en la mañana no me da tiempo de salir a la escuela temprano… Ahora que leo tu post deberé intentarlo por la mañana, en temporada de calor claro…
Besos
12/03/2008 at 18:03 Permalink
ampharou, a quien quieres engañar?… si tu ni te duchas ni na…
12/03/2008 at 19:49 Permalink
Ya se guardarían de cerrarte el blog…
Besillos.
12/03/2008 at 21:51 Permalink
Yo también me confieso pecadora y penitente después,…pero es que el placer de la ducha…hasta su música me engancha!ni canto ni radio ni ná,sólo el zumbido del agua a presión,mmm
13/03/2008 at 13:36 Permalink
Buitre, yo no soporto el agua fría ni en verano!! Si sólo pensarlo me dan escalofríos! Quita, quita…
Jabe, cómo que no me ducho??? anda que no ni ná, más limpita y más escamondá yo…
Que sí, Miguel, que hay gente mu mala y mu perversa por ahí…
Ay, jija, si es que no hay sensación como esa… bueno, alguna otra, pero ya he dicho que no quiero que me cierren el blog ;))
Besines para todos
13/03/2008 at 15:42 Permalink
Yo,después de ver el blog del Pasmao en Navidad,creo que no cierran los blogs por contenidos que pueden herir ciertas sensibilidades…
13/03/2008 at 17:20 Permalink
Estimada India: Esas fotos únicamente podrían herir sensibilidades retrógradas, falsas puritanas, de las que se escandalizan y persiguen ciertas aptitudes y luego en los privado las compartes, como el gobernador de N.Y, de esas almas hipócritas que corren tanto por el mundo.
Siempre suyo.
Pasmao
13/03/2008 at 19:55 Permalink
Yo como siempre voy con el tiempo pegao al culo, prefiero ducharme por la noche aunque la verdad es que ese momento del principio del día es apoteósico…que gustirrinín! y así descrito le entran ganas a una de meterse en la ducha ya!
13/03/2008 at 21:50 Permalink
Pues eso,Sr.Pasmao.No pillo lo del gobernador de NY,lo siento,ando pelín desinformada.
Escandalizar no,pero sorprenderme sí lo hizo,cuando me dirigí a responder al detallazo de felicitarme las fiestas.No me tengo yo por retrógada ni puritana,por eso decía que no cierran blogs por cosas así,naturales como la vida misma! no?
Que digo que a ver si nos sigue sorprendiendo en su blog,que no eche el cierre!
Saludos.
Ampharou,besotes,qur me he puesto a charlá sin saludá niná!
14/03/2008 at 15:16 Permalink
Sí, Ana, la vida te brinda esos pequeños placeres todos los dias, aunque sea también bajo el agua fria. Una verdadera delicia con el sueñillo pegao en los ojos aún…
14/03/2008 at 15:19 Permalink
Que tengas unas buenas vacaciones en Semana Santa y disfrutes de todo lo que te rodea.
24/03/2008 at 1:48 Permalink
Me encanta lo que has escrito porque ha sido como verte por la mañana y me ha recordado a mis mañanas sin gato y sin toalla amarilla…
Un abrazo grande