Hace tiempo que oí hablar de ellas. No mucho, lo suficiente para saber que eran objeto de culto y de deseo de muchos. Y no entendía por qué. Pensaba que era una moda snob, que llevaba a la gente a querer un bloc de notas caro que no dejaba de ser una libreta. Hasta que Beaumont se hizo con una y me la enseñó. Al tenerla en mis manos, abrirla y oler ese aroma de papel supe que quería una. Y que la quería ya.
La busqué por mucho sitios, pero no encontraba «mi» modelo. Hasta que un día, por la calle de los sueños de Lorah en Barcelona, la niña de mis ojos se privó de algún que otro capricho por darle uno a su madre. Allí apareció ella, con el objeto codiciado en sus manos dispuesta a hacerme un regalo.
Desde entonces viene conmigo, metida en mis bolsos, acompañada por el libro de turno y las mil cosas que suelo llevar, a donde quiera que vaya. No empecé a escribir en ella hasta varios días después, pues el acto de la primera escritura, el acceder garabateando a ese papel rayado, se me presentaba como un hecho al que había que guardarle el debido respeto. Y empecé a pergeñar alguna historia, a contar vivencias como las que cuento aquí. No han sido muchas y algunas están en este bloc virtual transcritas.
Pero sucede que ahora, ese respeto se ha convertido en aprensión. Llevo algunos días leyendo Los trazos de la canción, de Bruce Chatwin. En el libro, el autor describe a la perfección las Moleskine, las originales Moleskine que le acompañaron en la infinidad de viajes que hizo y que fueron testigo y ayuda inestimable para sus libros. En éste en concreto relata cómo al conocer el fallecimiento del fabricante y de la venta de la empresa por sus herederos, se apresuró a hacer un pedido de cien unidades, que calculó le bastarían para el resto de su vida. Con Chatwin, las moleskine se convirtieron en auténticas libretas de viaje… y después de haber leído lo que he leído de él, me parece casi una profanación seguir haciendo uso de la mía.

Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca había visto, escarbando día a día para encontrar su camino. Ya lo decía Mozz: Oh darling, it's all for you ...




12/11/2008 at 17:01 Permalink
Tú no escribas y no te enseño más el mío.
13/11/2008 at 20:29 Permalink
Vamo a vé,vamo a vé,… moleskine lleva artículo masculino o femenino? son las moleskine o los moleskine? porque el caballero acaba de referirse a las libretas como masculino,…no?
Es una costumbre preciosa,la de escribir en papel,con tinta,como siempre,las cosas que nos suceden externa e internamente,…yo la tuve también,ahora es que no la encuentro entre los pañales,las toallitas,los sticks antichichones,…algún día volveré a recuperar mi identidad…mmmmmmmmmmm
Besotes!
Sabes que tu hermana no está en casa? jijijijiji FiestaFiesta!
14/11/2008 at 14:24 Permalink
Hace un par de semanas me compré mi primera. La cargo a todas partes. La verdad es que me encanta. Y dentro de ella venía contada su historia.
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Saludos, Goathe.
18/11/2008 at 9:48 Permalink
A mi las moleskine me gusta verlas en las librerías pero nunca me he llevado una a casa, realmente me encantan todo tipo de cuadernitos pero tengo fijación por los de anillas y las moleskine están tan cerraditas que no me acaban de convencer…Disfruta de la tuya y escribe mucho!
18/11/2008 at 10:30 Permalink
Acabo de terminarme ‘Los trazos de la Canción’ y ya estoy deseando volver a leerlo, aunque lo dejaré reposar un poco antes…
Y sí, seguiré escribiendo en mi Moleskine (India, masculino o femenino según el nombre que le pongas. Para mí son libretas, para el Belmonte, cuadernos; Beaumont, así que seguiré viéndotelo)
Goathemala, bienvenido. Espero que le des un uso estupendo a tu Moleskine.
Laura, abre una. Seguro que te enamoras
Besines para todos.
19/11/2008 at 4:14 Permalink
Ooorales… no sé de esas libretas, pero tú puedes seguirlas usando, a nadie le falta el respeto tan perfecta escritora, al menos para mi.
Besos Anita.
24/11/2008 at 21:43 Permalink
Tú estás todavía más vaga que yo,ehn?
24/11/2008 at 22:45 Permalink
India, jija, que me has pillao justo cuando empezaba a escribir… tú me espías, verdad????
24/11/2008 at 23:00 Permalink
Zí,homme,…como no tengo bastante con ser más rápida que tú “investigando”…me ví a entretené en cotillearte… jajajaja
Lo que me extraña es la hora que elegiste para escribir,por la tarde? si tú cuando más enreas es por la mañana,cuando finges que curras… jajajajajaajajajajaja ;P