Déjame un hueco donde vivir.
Déjame, por ejemplo, tus manos cuenco, recipiente perfecto de mi pecho, o el triángulo invertido que enmarca tu sonrisa.
Déjame un espacio entre tus piernas donde deshacerme, donde volver como resaca de un mar de invierno.
Déjame el lugar entre tu pecho y tu espalda, ahí donde te habita el alma, para [...]
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Huecos.
Etreinte.
Mirad ahora. Nunca veréis nada tan hermoso como dos amantes dormidos. Desnudos, sobre la piel tan solo el sudor compartido. Los miembros entrelazados ahora lasos, después de la tensión del placer dado y recibido. Arrullándose recíprocamente con el rumor que sale de las gargantas de los que descansan una vez ahogados los gemidos.
Mirad ahora. No [...]
Memoria.
Cada noche al acostarme estiro mi brazo buscándote. Hay noches que te encuentro, y entonces estiro también el resto de mi cuerpo, enroscándome en torno a ti, pegándome a tus hechuras fundiéndome en tu propia piel, buscando tus huecos para respirar de ellos.
Otras veces no estás en ese trozo de cama donde te busco, te [...]
Déjame en paz.
Déjame en la paz de tu sonrisa cuando te acercas, en la paz de tus ojos cuando me miras.
Déjame en la paz de tu abrazo ciñéndome la cintura, la paz de tus manos bajando por mi espalda.
Déjame en la paz de rodearte con mis piernas, del gemido que me provocas, la paz del ansia [...]
Este es el blog de la loquita risueña, la que gobierna mis deseos, la dueña de mis esperanzas. Dos años escuchando su voz, imaginándome un sur que nunca había visto, escarbando día a día para encontrar su camino. Ya lo decía Mozz: Oh darling, it's all for you ...